Presentación y Contacto

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🌒 Bienvenidas y bienvenidos a Daemonomanía: donde la realidad pierde el juicio

Esta página nace como un umbral que conduce a una trastienda, un claro del bosque, una caverna con ecos de voces antiguas y conexiones nuevas. Se llama Daemonomanía —sí, como aquella obsesión antigua por lo demoníaco, pero también como ese vértigo moderno ante lo inexplicable, lo indócil, lo real cuando se desnuda de consensos.

🜃 ¿Qué es Daemonomanía?

Un laboratorio de pensamiento, un altar portátil, un diario de anomalías. Una recopilación de ensayos, conjuros, notas, preguntas sin respuesta y afirmaciones sin dueño. Nos interesan las regiones donde la filosofía se vuelve ritual, donde el pensamiento tropieza con lo simbólico, y donde el delirio no excluye a la lucidez sino que la seduce.

🜄 ¿A quién va dirigida esta página?

A quienes dudan del mundo no porque no lo amen, sino porque sospechan que les están dando una versión censurada.
A las que conversan con fantasmas, estudian sin fe, aman sin propiedad y conspiran por placer.
A brujas y a escépticos. A anarquistas con altar y a esotéricas con hambre de revuelta.

🜁 ¿Qué puedes encontrar aquí?

  • Ensayos que no tienen miedo de lo que dicen. Desde una Academia minoritariaque dialoga con sueños, tarot, espectros, revoluciones y canciones.
  • Textos sobre lo oculto, pero sin dogmas ni fórmulas de autoayuda. Lo mágico entendido como método de conocimiento, como estética de la insurrección, como lenguaje de lo innombrado.
  • Críticas políticas que entienden que el fascismo no siempre lleva botas: a veces viste de coach, de influencer, de algoritmo.
  • Fragmentos poéticos, delirios lúcidos, teorías con forma de cuento, cuentos con fondo de teoría.
  • Y, sobre todo, un deseo insistente: recuperar lo invisible sin entregarlo a la superstición, politizar lo sagrado sin convertirlo en propaganda, dejar paso a un mundo encantado.

🜂 ¿Y qué tipo de mirada hay detrás?

Una mirada que no cree en el “creer por creer”, ni en la supuesta neutralidad de los hechos. Que entiende que toda epistemología es política, que todo lenguaje tiene cuerpo, que todo cuerpo guarda memoria, y que toda memoria es un campo de batalla.

Si este blog puede tener espíritu, que este sea el de una hermandad errante.

🝊 ¿Por qué el nombre?

Porque la daemonomanía fue, en otro tiempo, el nombre que usaban los inquisidores para etiquetar a quienes “veían demasiado”. A las mujeres que soñaban raro. A los hombres que hablaban con plantas. A las niñas y niños que no obedecían. A las viejas que sabían.

Pero también es el nombre que podríamos recuperar para una pasión por lo invisible, una ética del desborde, una enfermedad de la lucidez.

Y si alguna noche lees algo por aquí que no termina de cuadrarte, pero no en lo que no puedes dejar de pensar, enhorabuena: eso era la idea.